Las personas que no pueden o no quieren, o ignoran en qué consiste imaginar a los demás, están prácticamente condenadas a ser egoístas. Aunque encuentren de buen tono mostrarse generosas, les gana su incapacidad de ponerse en lugar de otros. No logran comprender a nadie fuera de sí mismas. Algunas tampoco perciben clara su propia identidad: no se dan cuenta real de quiénes son. Ellos y los demás se les transforman en seres invisibles. Pasan por el mundo sin haberlos ni haberse conocido. Continuar »
Alguna vez tenía que pasar, claro. Días atrás, un diario tituló que Tribunales dijo o hizo algo. Misterio para quien lee lo que está escrito, no lo que la voluntad –más débil que la ignorancia—aspiraba a transmitir. Tribunales implica dos o más (plural). Y dijo o hizo, a uno solo (singular). Continuar »
Hay cosas importantes en las que uno se fija rara vez. A menudo son pequeñeces, aunque tampoco es raro que la pequeñez parta de quien observa. La vida está llena de menudencias fundamentales que a hombres y mujeres se les pasan de largo. El lenguaje verbal carece de instrumentos para expresar el misterio de una mirada, por ejemplo; o la intimidad de una mano que se aferra a otra, o la delicia de hacer algo absurdo porque sí, o la facultad de reírse o aun –más sutilmente— el don de la sonrisa. Continuar »