Otra vez la crisis

Se ha hecho un lugar común decir que la lectura está en crisis. “Se lee menos que antes”, comentan padres y maestros. Más maestros que padres, y eso es parte del problema. No faltan estadísticas que den validez mundial a esta afirmación. Hay quienes atenúan su alcance restringiéndolo a un acusatorio: “los jóvenes leen poco” (nosotros no: ellos). Y para redondear el cuadro de optimismo, recordemos una verdad no menos importante: “se lee poco, pero mal”. De hecho, quizá tendríamos que enfrentar un doble desafío al leer un libro:  a) leer lo que está; y b) no leer lo que no está. Recuerdo una experiencia personal. Hace años, en plena fiebre del estructuralismo, ofrecí en mi Universidad, y me aceptaron, hacer un curso cuya idea era propiciar la lectura inocente de cuentos o novelas que los propios alumnos elegían según sus intereses. Por lectura inocente entiendo, precisamente, leer lo que...

El acto de leer

Por Guillermo Blanco 1. Leer es un acto de amor. No en lenguaje figurado. Se ama lo que se conoce y se conoce lo que se ama. El ejemplo del amor humano. Un proceso sin comienzo ni fin, y sin causas racionales. Se aprende (aprehende) mejor lo que nos gusta. Ámbitos del encuentro humano: Racional Irracional Arracional En la tradición, conocer se liga a amar (“una mujer que no conocía varón” no era una que nunca hubiera visto uno, sino una que no hubiera amado, con un amor tan concreto que nacían hijos. El conocimiento literario (artístico en general) es arracional. No hay modo lógico de convencerse de que un paisaje es hermoso, o un cuadro es bello. Lo único que nos aproxima es el amor que nos provocan. Y el amor no se enseña ni se racionaliza. Hay libros sobre los guisos que aparecen en el Quijote. No agregan nada a la apreciación. Hay censos de vocales con mayor o menor frecuencia....

El amor a la palabra

Fuente: El Mercurio. Fecha: 6 de junio de 1971 Discurso de incorporación de Guillermo Blanco a la Academia Chilena de la Lengua Empezaré con un lugar común, imposible de evitar porque la verdad va envuelta en él: estimo un alto honor que la Academia Chilena de la Lengua me eligiera como uno de sus miembros de número. Me habría gustado decirlo en otra forma. De un modo penetrante, original, único, capaz de traducir con fidelidad la hondura de mi agradecimiento y de mi personal satisfacción. No me refiero al honor de siempre, no a un honor de cáscara genérico e impersonal. No hablo –y esto muy especialmente- del honor que prescribe el protocolo. Es un honor mío, vivo, intenso. Se me perdonará que supla con sinceridad la ninguna originalidad para expresarlo. Les ruego que me crean: es así. Aunque sea lo que corresponde y se estila, hay para mí en este lugar común una grande y real verdad....

Lector y Lectura

Por Guillermo Blanco * “¡Se lee tan poco!” En cuanto asoma en la conversación el tema de los libros, no suele faltar quien eche el balde de agua fría: –¡Se lee tan poco! –¿Quién lee, ahora? –La juventud actual… La juventud y sus defectos son moda muy antigua. Quizá venga desde que Adán y Eva empezaron a sen­tir que ellos deja­ban de ser jóvenes y a escu­dri­ñar con estrictez los actos de sus hijos. –¡Ah, los jóvenes! –se quejan muchos adultos no necesariamente lectores ellos mismos–. Los jóvenes no leen. Otros críticos más entusiastas amplían el campo: –¡Es que hoy nadie lee! ¿Será verdad que no se lee? Según lo que uno entienda por leer. Usted des­pierta, desayuna, probablemente lee el diario. Sale a la calle, va a tomar un bus y lee para saber el que le sirve. Lee letreros de tiendas y de calles, publici­dad. Lee los pisos que...